Por qué sigue funcionando
- Está donde se decide la cena: en la nevera, delante de quien va a pedir.
- No hay que buscar nada: ni tu nombre en una app llena de restaurantes ni tu teléfono en Google.
- Dura más: un folleto suele acabar en la basura con la bolsa; un imán se queda en la nevera.
- Lo ve toda la casa, no solo quien pidió la última vez.
Lo que se ha quedado viejo: el teléfono
El imán de siempre lleva tu número, y el número lleva a una llamada: comunica en hora punta, hay que leer la carta y apuntar cada cambio deprisa. Quien está acostumbrado a pedir con una app, con fotos y con el pedido en el mapa, lo ve como un paso atrás.
El imán sigue en la nevera, pero el pedido se va a la plataforma.
El imán que abre tu app
Un imán con un chip NFC dentro está en el mismo sitio que el de siempre, pero en lugar de un número que hay que marcar, el cliente acerca el móvil y se abre tu carta, lista para pedir. Sin descargar nada.
Según Apple, todos los iPhone desde el XS, de 2018, leen estas etiquetas sin abrir ninguna app: sale un aviso y, al tocarlo, se abre la página. Para los móviles que no leen NFC, el mismo imán lleva un QR, que en el iPhone se lee con la propia cámara.
Cómo convertir el imán en pedidos
- Uno en cada pedido, también en los de Glovo, Just Eat y Uber Eats: son los clientes que más te interesa traerte.
- Explícalo cuando puedas: al entregarlo en mano o en el mostrador, basta una frase: «acerca el móvil y pides directo».
- Que al otro lado haya algo mejor que un teléfono: tu carta con fotos, tamaños y extras, y el pedido en el mapa.
- Un motivo para estrenarlo: tus precios de siempre o envío gratis a partir de cierto importe.
- Cuenta lo que vuelve: si cada imán lleva su código, se sabe cuántas veces lo tocan y cuántos pedidos trae.
Los imanes de Tocopido
Con Tocopido, el imán es la puerta de entrada a tu propia app de pedidos. Para empezar te damos 50 imanes con tu marca, con NFC y QR, grabados y probados. Cada uno tiene su código, y se cuenta cuántas veces lo tocan y cuántos pedidos trae.
El chip no lleva tu carta, lleva un código: el restaurante se decide al tocarlo. Así el imán abre siempre tu carta de hoy, con tus precios de hoy, y si uno se pierde o cambia de restaurante se reasigna sin tirarlo.
Pide una visita y te llevamos imanes de muestra para que los pruebes tú mismo.